Esto es la ruleta de nunca acabar. Es el invierno, que siempre vuelve, y por consecuente, tú. Esta espina se desvanece con cada palabra de odio que sueltas, con cada muestra de rencor, y sin embargo, todavía me tienes embaucada en cierto modo aunque no pueda ser. Parece que definitivamente has desaparecido, para siempre y por siempre jamás, y los recuerdos se desvanecen, como tú. Y me duele, porque cuando me miro al espejo nos veo a los dos. Que nos queremos matar, pero si todo hubiera sido de otra manera, lo único que querríamos sería estar cerca para escuchar el sonido de la desesperación. Y hoy tengo que admitir que mi comportamiento no ha sido el mejor, ni el tuyo tampoco. Y hoy tengo que decir que lo que me duele es que no me duele deshacerme de tu dolor, que dolía tanto... Ya solo son cenizas en un mundo cuadriculado. Que ya está. Que adiós. Que no quieres nada relacionado conmigo, ni yo contigo, y que esto me produce mucha nostalgia. Cuando nos conocimos todo eran risas, y ...
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